No puedo evitarlo.
No puedo evitar sentirme así, sentir esta desdicha que cada día se apodera más de mí.
Me duelen tus respuestas evasivas, tus comentarios tranquilizadores, tus "no pasa nada", tus "solamente te quiero a ti". Me duele todo, porque sé que todo no es cierto.
Cada día me doy más cuenta de lo difícil y duras que pueden llegar a ser las cosas, de lo fácil que parece todo para ti y de lo complejo que me resulta a mí.
No puedo evitar quererte, observarte atentamente y querer tenerte conmigo por el resto de nuestras vidas; tampoco puedo evitar mirarte y saber que algún día no volverás jamás a ser mía.
Cada día, cada momento, cada instante que paso contigo... es el día, el momento, el instante más hermoso que nunca imaginé y, al mismo tiempo, no puedo evitar pensar que es un día, un momento y un instante menos en nuestras vidas para estar juntos. Es por eso, y sólo por eso, que odio y temo tanto esta realidad, esta vida, que se acaba y no es suficiente para demostrarte lo mucho que te añoro cada segundo de mi existencia.
Te añoro cuando no estás cerca de mí, pero cuando más lo hago es precisamente cuando lo estás, porque sé que no puedo agarrarte entre mis brazos y no dejarte ir nunca.
No puedo evitar sentir que mi vida se va por momentos cuando te distancias, cuando no quieres saber de mí, cuando con otras cosas eres feliz y no necesitas de mí, cuando sé que esas cosas te las está dando otro y no yo, cuando simplemente no sé qué hacer para demostrarte lo que siento.
Te amo; no puedo evitarlo.

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