<< La Muerte no comparecía en persona con motivo del cese de cada vida. No era necesario. Los gobiernos gobiernan, pero los primeros ministros y los presidentes no se presentan en persona en las casas de la gente para decirles cómo tienen que vivir sus vidas, debido al peligro mortal que esto supondría. En vez de eso existen las leyes.
Pero de vez en cuando la Muerte se daba una vuelta para ver si las cosas funcionaban como era debido o, por decirlo de forma más exacta, para ver si estaban dejando de funcionar como era debido en las zonas menos importantes de su jurisdicción.
(...)
Era un mundo de pesadilla negro y silencioso, pero la Vida habita en todos los lugares donde puede. Donde no puede, simplemente tarda un poco más. >>
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