<< Nos dicen que recordemos los ideales, no al hombre. Un hombre se puede acabar, pueden detenerle. Pueden matarle y pueden humillarle, pero cuatrocientos años más tarde los ideales pueden seguir cambiando el mundo.
Yo he visto con mis propios ojos el poder de los ideales. He visto a gente matar por ellos, y morir por defenderlos. No se puede besar un ideal, ni tocarlo, o gozarlo. Los ideales no sangran, no sufren, y tampoco aman. >>
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