No puedo evitar tenerte muy presente aún, además, tampoco quiero hacerlo. Sé que estás porque nunca te irás, y eso es algo que me gusta. Quiero que sea así.
Se suele decir que nada dura para siempre; que todo lo que nace, muere. Pero, ¿sabes? Creo que no es así en absoluto. Estoy seguro de que, por mucho tiempo que pase o por mucho que ocurra, hay cosas que perdurarán y quedarán para los restos. Y eso, tú y yo lo sabemos. Con eso me basta.
Y es cierto que, en ocasiones, yo también pienso en todo lo que fuimos, todo lo que un día construimos juntos. Y también, a veces, mi cabeza se retuerce y se cuestiona qué habría podido ser si esto hubiese continuado de la forma en que empezamos. Supongo que son preguntas sin respuesta, o respuestas que quizá la vida se reserva para no sabemos cuándo ni dónde.
Sólo sé que, estés donde estés tú, o esté donde esté yo, siempre tendremos un nexo que nos comunicará de alguna manera, no sé cómo, pero lo hará. Y mis brazos estarán abiertos para ti como lo estuvieron siempre, y sé que de la misma manera lo estarán los tuyos para mí.
No temas, sonríe siempre y ten claro que, por mucho que corramos en direcciones opuestas, la tierra es redonda y puede que algún día nos topemos por sorpresa y casualidad. Como ya lo hicimos una vez.
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