viernes, 29 de marzo de 2013

Oniria.

¿Qué es la vida sin sueños?
Y no me refiero a sueños de sueño, de esos que vienen de manera inesperada mientras dormimos, de los cuales muchos ni siquiera podemos recordar. También se puede soñar despierto y lo sabes; a esos me refiero.
Soñar con los ojos abiertos es maravilloso, hazme caso. Creo que tú también lo haces; que todos los hacemos, en realidad. Si no, te invito a que sueñes conmigo.

Estoy casi seguro de que todos nos hemos tumbado alguna vez en el suelo y, mirando a las nubes, hemos sacado miles de formas que se movían sobre un fondo azul: cocodrilos, coches, caras raras, fieras, monstruos... incluso las hemos visto cambiar de forma y cada vez son algo diferente.
También apuesto a que algún que otro día, escuchando música en tu habitación, has mirado por la ventana y has imaginado un mundo completamente diferente, has analizado a las personas que ves y te has puesto a pensar qué es lo que van a hacer... creando una realidad paralela en tu cabeza hasta que acaba la canción y comienza la siguiente.
O qué me dices de las marcas del gotelé en el techo de tu habitación. Aunque ya no tengas porque tu madre ha decidido pintar y quitarlo. En algún momento lo has hecho, has imaginado caras, insectos, personas...

Pues bien, eso es algo así como soñar. Y ya ves que son cosas muy banales, sin importancia.

Pero hay veces que soñamos cosas que nos ilusionan de manera más íntima, personal. Y son sueños que no duran un instante, sino que nos acompañan a lo largo de nuestros días. Son esos sueños los que nos hacen acostarnos por la noche y poder dormir y, de la misma manera, levantarnos por la mañana y querer emprender un nuevo día. Más que "sueños", yo los llamaría "fuerzas". Fuerzas que se crean en nuestro interior y nos empujan.

Es absolutamente reconfortante tenerlos, además de necesario. Marcan el camino a seguir. Aunque no la prudencia a tener.
Ahora atento, y ya termino: sigue tus sueños todos y cada uno de tus días, busca con quién compartirlos, encuentra tu camino... y nunca, nunca, dejes destruir tu nube favorita.

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