Perdóname si no consigo hacerte entender lo que quiero decir, pero desde hace un tiempo hay varias cosas que me tienen preocupado. Quizás parezca una tontería, pero sé que no lo es.
Mi habitación ha cambiado completamente en los últimos cuatro años; los muebles ya no son los mismos, mi despertador se rompió y tuve que comprar otro y hasta mis fotos ocupan un lugar diferente, algunas de ellas ya no están y otras son recientes. Incluso la pintura de las paredes ha cambiado, antes era azul celeste y ahora es de un naranja intenso que no me gusta nada.
Veo fotos de hace unos años. No se me nota demasiado el paso del tiempo, aunque un poco sí. Mi abuela tiene el pelo blanco ya y, aunque mantenga el mismo brillo de siempre, su mirada es un tanto más distraída.
Mi barba es cada vez más espesa, ya sale cada dos días y pincha. A mí, cada vez me cuesta más levantarme por las mañanas cuando hay que madrugar, y me pregunto por qué; bueno, en realidad el trabajo tampoco debería agotarme tanto.
Mamá se da mechas para disimular las canas; ahora el tinte tiene que dárselo cada menos tiempo y un color de pelo oscuro no disimula demasiado bien el cabello grisáceo que va apareciendo poco a poco.
A veces me quedo inmerso en imágenes pasadas, donde los sueños y pensamientos eran completamente diferentes a lo que son ahora. Quizás haya una esencia que lo mantiene todo y no nos dice nada.
No sé si me entiendes, espero que sí.
Estoy seguro de que sí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario