miércoles, 7 de mayo de 2014

2.

Hoy hace ocho semanas. Justo hoy. Los recuerdos son turbios porque están entre lágrimas, momento de shock y pánico. Sólo sé que sentía impotencia, la impotencia más grande del mundo por saber que había pasado y yo no podía hacer nada, por saber que, aunque tú ya no sufrías, mi dolor era tan fuerte que me hacía herida en el pecho.
Hablo de ti. De un artista. De un artista en el dibujo. De un artista, pero no de uno cualquiera; de un artista de la vida. Jamás en mi vida he conocido a alguien que pusiese armonía en cada cosa que hace de la manera en que lo hacías tú, que dedicase todo ese cariño que dedicabas tú a todas tus acciones, a tus palabras, a tus gestos... que no se me olvidarán nunca.
A veces, me da miedo pensar que se me pueda olvidar tu voz, o tu sonrisa, o simplemente tu mirada. Me aterroriza la idea de que, con el paso de los días sin tenerte aquí, todo se vaya como te fuiste tú; de repente. Pero sólo me hace falta pensar en alguno de los muchos momentos que pasamos juntos y, entonces, sé que eso no ocurrirá nunca. Nunca, jamás, olvidaré el tono de tu voz cuando me llamabas, o tu risa cuando hacíamos o decíamos cualquier tontería, o nuestras conversaciones en las que me contabas todo sobre tu juventud, sobre tu lucha cuando los momentos no fueron nada fáciles, cuando conseguiste lo que buscabas, cuando, ya al final, me confesabas tus preocupaciones... Te echo tanto de menos, abuelo, que no puedo evitar sentir ese dolor punzante en mi corazón porque sé que ya no vas a volver a mirarme, a hablarme... que ya no volveremos a pasar unas Navidades juntos, ni me llevarás la merienda al trabajo como hiciste durante todo el tiempo que pudiste...
Ahora sé lo que es echar de menos, sabiendo que no vas a volver... esa sensación rara de extrañar a alguien, que nunca se acabará. Que por más que quiera y luche, siempre va a estar ahí, atormentándome. Recordándome que ya no estás. Que te fuiste para no volver.
Sólo quiero que sepas que toda la fuerza que tengo ahora me la das tú, me la dejaste aquí con tus palabras y tus hechos. Te siento a cada paso que doy, en cada respiro...
Sólo te pido: no te vayas nunca.

Te quiero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario